Motivación profesional: Técnicas para aplicarla en tu vida laboral

Motivación profesional: Técnicas para aplicarla en tu vida laboral

La motivación profesional va más allá de echar ánimos a las personas que laboran contigo, es por ello que te compartimos estas técnicas. 

La motivación es uno de los tópicos del management que suelen ser más ignorados y mal empleados en los negocios, además, en el desarrollo profesional. Es por ello que aquellas organizaciones que están realmente preocupadas por sacar adelante a su equipo de trabajo, se documentan porque conocer cómo ayudara un empleado a sentirse integrado y feliz no sólo en el ámbito laboral, sino también, en el personal, definitivamente llevará a tu organización al éxito. 

Da un vistazo a estas técnicas motivacionales concretas y ejecutables: ‘motivalización’, ‘internalización’, ‘ganificación’ y ´dedicación´. 

Motivalización

Las metas desembocan en la motivación, porque establecer metas en las personas como proponer objetivos profesionales, ayuda a los individuos desmotivados y a menudo, desanimados a ser mejores. 

Querer, es poder y no hay mejor estrategia que implementar la planificación que trae con ello consecuencias positivas, pero con más y mejor motivación, especialmente cuando los retos son alcanzables y concretos.

Es por esta razón que los procesos de coaching empresarial funcionan para la gran mayoría. El fin de estos procesos, es animar a que el cliente defina o encuentre objetivos retadores y motivadores que sean escalables y a su vez, alcanzables.

Internalización

Interiorizar la motivación es parte de una limpieza interna que hace salir lo mejor de nosotros mismos con ayuda de técnicas.

Por desgracia, tendemos a creer que hay una motivación intrínseca o interna, que viene de nuestra naturaleza y no se externa. Aunado a ello, también solemos creer que existe otra extrínseca o externa que es “artificial” o impuesta por factores ajenos a la persona. Este punto de vista podemos cambiarlo, sabiendo que ambas tienen un mismo origen , lo que sucede es que no somos conscientes de cómo esas experiencias generan o cambian nuestras motivaciones.

Para superar este bache, es necesario estar conscientes de nuestros motivadores negativos, de aquello que no nos interesa o nos disgusta, en nuestra vida personal y profesional, ya que cuando obedecemos a obligarnos a realizar alguna actividad a la fuerza esta, está motivada de forma negativa: hacemos cosas para no estar peor o para evitar problemas. Sin embargo, cuando las motivaciones positivas están presentes, es más fácil que las interioricemos con naturalidad, ya que se trata de algo que nos motiva y claro, lo damos por hecho. 

El secreto de la motivación está en la organización. De esta forma, conseguir los objetivos que te propones, te ayuda a que la motivación crezca. 

En este punto de consciencia, debes entender que las experiencias que eliges ahora también te ayudan a crear nuevos intereses y de esta forma desarrollarla con planificación y esfuerzo. 

Ganificación

A todos en algún momento nos faltan ganas de hacer las cosas, pero si no tienes motivación para planificar, no podrás evitar problemas en el futuro que correspondan a este tipo de aspectos en tu vida. Muchos problemas profesionales son parte de esta desmotivación. 

Un ejemplo de ello es que tal vez has notado a personas que viven un período de bonanza o de tranquilidad profesional, con un gran empleo o una actividad profesional, por supuesto, tan satisfechos, que no sienten la motivación de mejorar en el presente y de planificar el futuro. Pero no todo es miel sobre hojuelas, ya que como sabes unas veces estamos arriba, otras abajo y cuando les llega un episodio de crisis, ya sea en el empleo o surge un revés profesional o empresarial, no tienen tiempo ni motivación para pensar en el largo plazo, sólo para sobrevivir. 

Desmotivación, el círculo vicioso

La motivación no llega un día que te levantas en medio de una crisis, las personas suelen salir de esto porque siguen remando el bote y no se rinden, aunque se encuentren desmotivadas. 

Es un hecho que es secreto está en ocupamos activamente, con o sin ganas, de esta forma, la pasión y el interés surgirán de la propia actividad. De la inactividad sólo puedes esperar más inactividad. Y es contagiosa, además de que te puede sumir en un cuadro de depresión. Es por ello que si en este momento “no tienes ganas” de continuar con un plan, con las tareas que tienes previstas, es importante no abandonar y ocuparte en otras tareas que tengas previstas o bien en algo que ayude a ejecutar esa misma tarea pero en paralelo y así continuar con el plan. La inercia de la ocupación es vital para que tu cerebro capte que tienes voluntad.

En este punto es importante que recuerdes que si tienes que “obligarte” a perseguir tu objetivo, tal vez elegiste un objetivo equivocado.

Dedicación

Dedica tiempo y dinero en lo que te motiva. Pagar el precio está a tu disposición, pero tal vez no tengas las agallas para hacerlo. 

Ajustar tus objetivos a tu disposición, obedece a ampliar tu zona de confort. Cambiar o crecer no es para todos, pero si realmente lo deseas, será parte de tus metas a cumplir y tu motivación crecerá a medida que crezcas el conocimiento, pero te repetimos, para ello, habrá que invertir en todo aspecto. 

En este contexto, es posible que tus motivaciones cambien a futuro, pero por ahora son las que son. Lo importante es empezar a perseguir alguna otra motivación que es posible que nos lleve a la consecución de determinados objetivos adversos que puede exigir una inversión mínima “no negociable” y ayude a cambiar de gustos o encontrar nuevos. 

Es un hecho que si no estamos dispuestos a pagar un precio, tendremos la mitad de posibilidades o menos de tener éxito. 

Una meta motivadora conduce a una actitud más arriesgada de inversión y con ello llegará la realización de una mayor inversión para conseguir una determinada meta que tal vez nos lleve a un objetivo mayor en la vida. 

Recuerda que entre más tiempo dediques a una actividad, más te motivará para llevarla a cabo, ya que el esfuerzo invertido en ella no te permitirá abandonarla, aunque tu lado cómodo te pida hacerlo. 

Por: Azenet Folch

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