De la capacitación a la práctica

De la capacitación a la práctica

Es fundamental la capacitación, pero ésta no servirá de mucho si no existe la convicción de quien o quienes la van a recibir.

La empresa -como organización- y la persona -en lo individual- que no se capacitan y, por ende, actualizan están destinados a la mediocridad, al estancamiento y a desaparecer o morir en el más cruel anonimato.

Si una empresa (cualquiera que fuera su ramo de producción) cree que va a seguir viviendo y estar en el mercado por siempre con maquinaria de hace medio siglo, está totalmente fuera de la realidad y del contexto de la globalización.

En este mundo, cuya modernidad no acaba de aterrizar cuando surgen nuevas técnicas de producción, con maquinarias que difícilmente alguien creyó que en algún momento se inventaran, no hay que dormirse mucho. La competencia es tan provocadora que, por ejemplo, hay que echar un vistazo a la industria automotriz; ya no solamente son autos de EEUU, sino ahora países orientales han incursionado muy fuerte en el mercado mundial.

Por ello la capacitación es de suma importancia para todas las área y más aún en lo referente en la industria. Sin embargo, el tener planes de capacitación y ponerlos en marcha no es suficiente.

¿Entonces? ¿No que es de vital importancia ese aspecto? Claro que es fundamental la capacitación, pero ésta no servirá de mucho si no existe la convicción de quien o quienes la van a recibir. La empresa -a través de su Departamento de Rercursos Humanos, previa evaluación con los respectivos jefes de área- tendrá que seleccionar o realizar una evaluación de sus trabajadolres o colaboradores que estarán inscritos en esa capacitación.

Y aquí entra el aspecto de motivar a su gente. Habrá que platicar con ellos y hacerles ver lo fundamental que es actualizar los sistemas de trabajo y la capacitación, y más aún si la empresa tiene en mente, en el dado caso, de cambiar maquinaria o de softwares.

¿Y será suficiente exhortarlos a capacitarse? Por un lado, dicen los especialistas, el capacitar a los trabajadores equivale a lograr una “plusvalía” en ellos mismos para el desarrollo de sus actividades cotidianas, y paralelamente la empresa comprometerse que ello les valdrá una actualización de su emolumento o salario lo que, a decir, verdad, es un incentivo muy difícil de rechazar.

El dar al trabajador o colaborador la oportunidad de una mejor preparación definitivamente le permitirá desempeñar algún puesto de responsabilidad y así, con el tiempo, escalar otras posiciones con esa responsabilidad y respuesta que le otorgaría la confianza que depositaron en él (o ella).

Y con ello, todos ganan: la empresa, los trabajadores y el consumidor por la elaboración de mejores productos.

Claro que no es exclusivamente para el rubro de la producción de la industria en general, sino la capacitación es para todas las demás áreas (contabilidad, administración, mantenimiento, etcétera).

Lo importante es que “la capacitación permanente del personal debe ser considerada dentro de los planes y objetivos de la empresa, como una inversión redituable que se refleja en los balances anuales», señala la empresa Cofide-Capacitación Empresarial.

“Una capacitación efectiva no sólo solucionará problemáticas presentes, sino que a largo plazo será la mejor práctica, ya que los colaboradores con mayor experiencia podrán incorporar a nuevos candidatos de manera más sencilla y rápida”, destaca a su vez la empresa Adecco, otra de las consultoras con diversos programas de formación profesional.

IngridMoss

IngridMoss

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