La nueva realidad del pequeño comercio.

La nueva realidad del pequeño comercio.

El pequeño comercio siempre ha sido sinónimo de proximidad, experiencia y tradición.

El pequeño comercio, la tienda de la esquina, siempre ha sido sinónimo de proximidad, experiencia y tradición. Además, da a sus clientes la posibilidad de hacer una compra meditada y asesorada. Además de tener más herramientas con las que competir en un entorno de venta que, cada día, va a ser más competitivo y difícil.

El poder de la geolocalización

Activando esta función en la computadora, o smartphone, es posible localizar la ubicación de una persona o de un objeto en tiempo real. Esto multiplica las posibilidades de una empresa para acercarse a clientes potenciales con descuentos, promociones, noticia.

El comerciante que sepa, y pueda, sacarle provecho a todas las posibilidades que le ofrece el ámbito online será más competitivo.

Derroche de riqueza… por lo que no se ha pagado nada

Las grandes marcas hace mucho tiempo que conocen, y aprovechan, las posibilidades de negocio del Big Data generado por sus clientes. Para muchos pequeños comercios, todo esto es una novedad. Sus ventas se basarán, casi exclusivamente, y por lo general, en la intuición del vendedor. Sacando provecho al Big Data, podría por ejemplo ofrecer a sus clientes productos que se adapten a sus gustos personales… y no referencias que nunca va a vender o que, finalmente, tendrá que liquidar a un precio muy inferior al inicial de venta.

El gran problema: la atomización del pequeño comercio

La tardanza del pequeño comercio en digitalizarse tiene un motivo principal: la atomización del sector. Sin embargo, hoy muchos comerciantes ya saben los grandes beneficios que pueden aportarles ser digitales, por lo que están invirtiendo en ello. Sin embargo, cuando el pequeño comerciante empieza a pensar en digitalizar su negocio, encuentra otra barrera: demasiado caro. Cada vez más a menudo, acaban saliéndole las cuentas. Además, la tecnología se ha abaratado mucho en los últimos tiempos, al igual que ha sucedido, por ejemplo, con los sistemas de radiofrecuencias, que permiten controlar existencias y gestionar inventarios.

Invertir más en producto y menos en proceso

El pequeño comercio en particular, está aplicándose en innovación. Esto lo sabemos porque, casi, el 75% de la muestra del estudio reconoce invertir en innovar en productos y servicios, un 70% en procesos y un 65% en gestión, apunta el director de este análisis de mercado. El problema es que, al hablar de digitalización, el pequeño comerciante, a menudo, no tiene claro el objetivo de una inversión en este sentido. Esto se traduce en cierta indefinición estratégica a la hora de decidir qué pasos dar.

Cambio de mentalidad y de modelo de negocio

Esto es lo que supone, para el pequeño empresario, modificar su modelo de negocio. Pero está obligado a ello, no tiene otra opción si quiere sobrevivir a la competencia de grandes franquicias y marcas multinacionales. La pyme no puede dejar de digitalizarse el comprador del siglo XXI emplea su teléfono móvil como centro de compras, lo que le permite comprar cuando y donde quiere.

En esta situación, el comercio de barrio debería aprovechar las posibilidades, por ejemplo, de asociarse con otros de su mismo tamaño y, así, desarrollar áreas comerciales digitales que incluyan servicios relacionados que se complementen entre sí. De este modo, por ejemplo, podrán crear ofertas mucho más atractivas para sus potenciales clientes.

No basta con abrir una tienda online

Así es. La digitalización de un pequeño comercio implica mucho más, para el propietario de un negocio minorista, integrar tecnologías y conceptos digitales tan variados y, a su vez, complementarios como Big Data, Internet de las Cosas, realidad aumentada y virtual o app, puede significar, nada menos, que la propia supervivencia del negocio.

Integrar tecnología y procesos online supondrá, para el propietario de la pyme, profundizar y aprovechar áreas como el análisis de la experiencia de usuario dentro de su propia tienda, gestión de los inventarios, trazabilidad de todo el proceso de producto, detección de errores y deficiencias en el propio concepto comercial de su tienda física, análisis de la demanda y de la competencia, etc.

Conclusión: digitalizar un pequeño comercio es un proceso complejo, pero estimulante  que, además, puede convertirse en una gran oportunidad.

Por @klonher

klonher

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