¿Cómo comenzó el concepto de capital humano?

¿Cómo comenzó el concepto de capital humano?

El eje de que el sistema avance y se consolide va de la mano con la mejor educación que se pueda prestar a sus habitantes

Grandes han sido los debates sobre capital humano desde hace tres siglos y… siguen. Al establecerse el concepto, éste tuvo que desarrollarse en el inicio de la llamada ‘industrialización’ para posteriormente actualizar esa idea de capital humano cuando la tecnología fue avanzando y avanzando hasta nuestros días. Hoy  vemos que los avances tecnológicos no cesan.

No obstante el paso del tiempo y las nuevas tecnologías, al parecer la base fundamental del capital humano sigue vigente. ¿Que cuál es? Muy simple: la educación.

Adam Smith, un economista y filósofo escocés nacido hace prácticamente tres siglos, sentó las bases de la economía moderna y en ella incluyó lo que hoy mismo se conoce como ‘capital humano’. Claro que no fue tan simple ni tan llano, pues una de las características de todo filósofo y economista es, precisamente, hablar o escribir para que pocos lo entiendan.

Un siglo después, en 1818 nace, quizá, el más importante filósofo, economista y sociólogo de los últimos tiempos: Karl Marx, quien con sus tesis socialista-comunistas vino a dividir al mundo; no en vano el mundo ha experimentado una ‘guerra fría’ que duró medio siglo de la centuria pasada y que hoy, incluso, persiste la lucha entre capitalismo y comunismo.

Aunque esos dos filósofos y economistas no fueron los únicos, otros no menos importantes también sus pensamientos derivaron en la importancia del ‘capital humano’.

Hoy en día, ningún país quiere tener una población analfabeta; no obstante, tanto las naciones capitalistas como las socialistas o comunistas otorgan la importancia de la educación pública para sus habitantes, aunque las consecuencias para bien o para mal vendrán después. Es decir, mientras que en países socialistas los gobiernos proporcionan la educación gratuita hasta la maestría o doctorado, en los países capitalistas la educación pública tiene restricciones (no en el ingreso, sino por ejemplo en los libros necesarios para la carrera profesional a cursar).

En los socialistas, una vez que la persona termina su carrera profesional está obligada a trabajar para el Estado -el mismo que le dio toda la instrucción educativa- por determinado tiempo y de hecho casi después lo siguen haciendo, aunque ya sin esa obligatoriedad. La opción de esos profesionales en el mundo socialista es lograr un trabajo en una empresa extranjera establecida en su país o ser contratado en el exterior.

En tanto, en los países capitalistas, una vez que terminó la carrera profesional tiene las mil oportunidades para encontrar trabajo y desarrollar sus capacidades adquiridas en la escuela o universidad. Efectivamente, la coyuntura entre uno y otro sistema político es abismal en el terreno de la superación personal.

En ese contexto, actualmente los economistas, administradores de empresas y sociólogos señalan que en los países occidentales el eje de que el sistema avance y se consolide va de la mano con la mejor educación que se pueda prestar a sus habitantes, educación que después servirá para fortalecer a las empresas y se expandan hacia otras naciones. O sea, es insuficiente el que “x” empresa cuente con la maquinaria más moderna si ella no estará manejada por personal capacitado y consecuentemente bien remunerado.

A título de ejemplo reciente con esta pandemia del coronavirus, bien puede decirse lo que Cuba ha hecho con sus doctores. Proporciona servicios médicos a otras naciones bajo un contrato de gobierno a gobierno y es La Habana la que paga a sus médicos. Y es precisamente lo que había dicho Fidel Castro en aquel octubre de 2002 ante trabajadores azucareros: “Hoy poseemos capital humano, que es esencial, más que cualquier otro país desarrollado del mundo (…) y llegará el momento en que ese inmenso capital humano se convierta en riqueza económica”.

En síntesis, tanto en países capitalistas como socialistas se ha concluido que el capital humano es lo más valioso con que cuenta las naciones y esa riqueza solamente falta pulirla con educación y más educación, aunque los objetivos inmediatos sean distintos. Así, después vendrán otras aristas, otros caminos por analizar, pero lo fundamental está establecido: educar para tener capital humano.

PAÍSES CON MEJOR EDUCACIÓN: De acuerdo con la más reciente investigación hecha por OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos), China es la nación con la mejor educación (en las áreas de lectura, matemáticas y ciencias) en todo el planeta. Las pruebas miden el conocimiento a unos 600 mil estudiantes de 79 países. En naciones latinoamericanas, Chile está mejor posesionado en el lugar 43, mientras que México se encuentra en en sitio 53.

IngridMoss

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