¿Comida de negocios? Cuando los intereses comerciales y sociales se mezclan

¿Comida de negocios? Cuando los intereses comerciales y sociales se mezclan

Consejos para combinar nuestros gustos y hábitos personales, en una comida de negocios para cerrar una negociación exitosa. 

Por supuesto una comida de negocios siempre es una buena oportunidad para abrir nuevas fronteras y ganar más dinero pero ¿cómo hacerlo sin sufrir daños?

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Una comida de negocios puede parecer un tema sencillo de llevar pero no lo es y por desgracia no nos entrenan en la escuela para afrontar una situación en la que incluso podríamos perder dinero de llevarla de mala manera y es que la realidad es que los buenos modales se han ido por la borda con el tiempo, incluso ya es casi nulo conocer a una persona que sepa de ellos y llevarlos a cabo en la mesa de buena manera, y aquí la pregunta, ¿cómo salvar una comida de negocios sin consecuencias? Da un vistazo a estos consejos:

Sólo es una comida

Relájate, no es una situación en la que pierdas la vida, es una comida y nada más. Si estás en tu zona, la situación fluye y aunque sí, el decoro es prioridad, no te hagas ver rígido y al contrario de ello, echa mano de tu confianza. 

La cortesía básica y un comportamiento que genere una atmósfera de fe en tus receptores será el objetivo a seguir, así que serénate lo mejor que puedas. 

Espera a todos los comensales

Este error es típico, ¿cuántas veces has escuchado el clásico, “Bueno con permiso, voy a empezar porque ya hace hambre” Este es un error de peso que por lo regular los jefes de alto rango o clientes son los quienes los cometen. Debes saber que no importa que seas el dueño del restaurante, los buenos modales son los buenos modales seas quien seas y hayas salido de donde quieras, así que lo más prudente es que siempre esperes hasta el último convocado a la junta para dar inicio a consumir los alimentos.

La servilleta 

Este es un gesto con los que saben de modales se dan cuenta que no tienes ni la más remota idea de lo que estás haciendo, así que procura que siempre que te sientes a la mesa, lo primero que hagas, sea desdoblar la servilleta y colócala en el regazo.

La corbata

Si llevas corbata, no coloques la servilleta en el cuello de tu camisa. Este es un error común que cometen nuevamente… Las personas que sienten que por tener mayor rango pueden hacer de la mesa un jolgorio. Para estos casos, procura llevar un pisacorbatas como accesorio, si no te gusta usarlo, puedes ponerlo en tu corbata en una ida al baño y quitarlo al terminar de tomar los alimentos. 

Los codos

Aunque ya se ha perdido la bonita costumbre de no subir los codos a la mesa, es una regla de etiqueta que sigue vigente, así que simplemente, no lo hagas. 

No hagas…

Maquillarte, limpiar la cara o tomar medicamentos. Y por favor, NADIE, se debe limpiar la nariz en la mesa, esta es una práctica cada vez más común por desgracia, entre los caballeros y es realmente desagradable para el resto de los comensales, así que para ello, levántate y acude al baño o sal del establecimiento, todos agradecerán tu noble gesto. 

No apresures las cosas

Por lo regular cuando se trata de una comida de negocios es inevitable que las personas a las que acompañas en la comida argumenten… “¡Come! Sólo has platicado y casi no has tocado tu comida” De inicio no debes hacer un comentario como ese, a ti no debería importarte si las personas acaban su plato o no y podrías mostrarte intrusivo. Por otro lado, el comer al ritmo de la conversación te da la pauta para concretar el negocio a la hora de tener que hablar directo, de dinero o de objetivos concretos del negocio.

Deja el teléfono fuera

Revisar tu teléfono continuamente y permitir que las notificaciones estén en volumen alto, comunica que no te interesa del todo la conversación, así que lo más prudente es dejarlo en silencio, sin vibrar y volteado con la pantalla hacia abajo, además de esto, sólo consúltalo en pausas que los demás den para revisar también sus dispositivos o aprovecha alguna distracción como idas al baño de tus acompañantes. Recuerda que no vale cuántas veces te disculpes, es de muy mal gusto recibir llamadas, revisar mensajes y tener el volumen alto de los dispositivos y esto no te hace ver más interesante u ocupado, al contrario.

¿Eres el invitado…?

La sugerencia más puntual que puedo darte al respecto es, moderate en tus peticiones, es decir, ni lo más caro ni lo más barato. Lo que pidas que traigan a la mesa será el reflejo de la persona que eres. Un buen consejo es que pidas lo mismo que tu anfitrión. ¡Nunca falla! Ya que este es un signo de empatia infalible. 

Mídete con el alcohol

Por supuesto, hay mucha gente a quienes les encanta el alcohol gratis, pero esta vez no es la adecuada para que conozcan el lado malo de ti y no, no conduces mejor con alcohol encima y mucho menos muestra tu mejor forma de llevar un negocio. En estos casos lo más prudente debe ser que si tu acompañante  no pide alcohol, no lo hagas tú, no tiene caso que quemes tu imagen y eches a perder una buena oportunidad por un antojo. 

El que invita paga 

Esta regla de oro es muy sencilla, si eres el invitado NO INSISTAS EN PAGAR LA CUENTA. Da una pésima imagen, tal vez ofrecer una vez es lo mejor, no más. 

En caso de que sean varias personas lo más prudente es revisar la cuenta cuando la traiga el mesero y ojo aquí, sin alardear. De la manera más discreta posible y si hay algún problema con ella, pide que ajusten la discrepancia sin perder los estribos porque lo más probable es que hagas el ridículo lejos de quedar bien por hacerte el héroe o el mandamás. 

Otra cosa que debes tomar en cuenta es que si deciden dividir la cuenta, eso debe hacerse y jamás pagar sólo lo que tú consumiste. Lo siento, los negocios son así y a veces hay que invertir un poco para ganar aún más. 

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Listo, sigue estos consejos y mucho éxito en tus reuniones de negocios. 

Por: Azenet Folch

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