El porcentaje de suicidio aumentó con el confinamiento y el estrés en tiempos de Coronavirus Covid-19

El porcentaje de suicidio aumentó con el confinamiento y el estrés en tiempos de Coronavirus Covid-19

Un tema que llama poderosamente la atención en tiempos del Coronavirus es el Suicidio. 

Quizás la mitad de la población mundial permanece en sus casas a causa de una pandemia que ha cobrado decenas de miles de muertos a nivel mundial. Frente a este hecho insólito puede que surjan dos ideas contrarias en la mente de un suicida en potencia: o minimizar o exaltar los problemas y el sufrimiento personal. 

El Covid19 ha afectado todos los aspectos de la vida, empezando por la salud mental y su estrecha relación con los retos monetarios -cada vez más difíciles- y el miedo a una ya patente crisis económica y psicosocial de dolorosas proporciones y sin retorno alguno; el aislamiento social y la “soledad”, causas inequívocas para propiciar todo tipo de trastornos psicológicos y daños fisiológicos, sobre todo en adultos mayores, donde la falta de esperanza, el alto riesgo de contagio y posibles enfermedades de otra índole que vienen arrastrando,  están irremediablemente asociadas a estados de ánimo más que propicios para desencadenar no sólo las fantasías de privarse de la vida, sino de facto, llegar a la acción misma del suicidio. 

La Depresión y la Ansiedad, males globales de nuestros tiempos, resultan ser padecimientos insertos en una paradoja difícil de entender y de atender por psiquiatras, psicólogos y terapeutas, pues al medicar con fármacos la depresión, crece la ansiedad y viceversa. Esto, potencializado por el miedo, la incertidumbre, el terror informativo, la baja autoestima, y sobre todo, el “distanciamiento social”, convierte al suicidio en un potencial escape a todas las penurias en prácticamente todos los sectores de la población.

Adicionalmente, uno de los aspectos a considerar de manera obligada sobre el suicidio en medio de la pandemia es el consumo de drogas -de todo tipo-,  dado el peligro en el aumento del consumo durante el confinamiento y el riesgo consecuente de la violencia en los hogares, especialmente a causa del alcohol y otros aspectos o secuelas, como el estrés ocasionado por el síndrome de abstinencia, ya que la oferta disminuye, lo que desde luego también representa un riesgo potencial dirigido hacia la autodestrucción.

En México, los datos más recientes elaborados por el INEGI datan de 2017, y plantean como causas frecuentes los problemas familiares y amorosos, los problemas económicos, la depresión y la ansiedad y el abuso de alcohol y drogas. Los datos duros: Más de 6 mil suicidios al año; 5.1 casos por cada 100 mil habitantes; más de 3 mil son personas menores de 35 años; 8 de cada 10 casos son hombres; los jóvenes de 20 a 29 años presentan las tasas más altas.

Los métodos empleados: 80.8% Estrangulamiento.

                                                   7.7% Disparo con arma de fuego.

                                                   3.5% Envenenamiento con plaguicidas.

                                                   2.8% Envenenamiento por otros sustancias nocivas.

                                                   1.8% Medicamentos y Drogas.

                                                   2.4% Otros.

                                                   1   % No identificado. 

Se estima que en el mundo actualmente ocurre un suicidio cada 40 segundos, además por cada persona que lo concreta, hay 20 que lo intentan.

Las muertes de “la tristeza”, ahora inmersas en un fenómeno mundial de salud donde la vida y la muerte concurren, donde la naturaleza humana se reinventa necesariamente, pues ha sido llamada a la extinción, donde el ser humano ha sido confrontado con su enorme vulnerabilidad, de golpe y porrazo, donde las consecuencias sociales y económicas marcarán otros tiempos… simplemente el regreso a conocido no ocurrirá. El mundo ya es distinto, y esta experiencia humana sin precedente, estoy seguro, ha cambiado la perspectiva de cómo nos vemos a nosotros mismos y se abre la posibilidad de reflexionar sobre el verdadero Valor de la vida y la Consciencia de la muerte.        

Román Pino Dueñas.   

azenetfolch

azenetfolch

Deja un comentario