El Covid-19 nos llevó de tradicional a digital en unos meses pero… ¿Cómo, cuándo y por qué hacerlo?

El Covid-19 nos llevó de tradicional a digital en unos meses pero… ¿Cómo, cuándo y por qué hacerlo?

El mundo no se detiene, el Covid-19 nos llegó inesperadamente y la mejor manera de mantenerte vigente, es poner tu negocio en el mapa de la digitalización.

Mientras la brecha en tu negocio se hace más lejana en cuanto a lo digital se refiere, más complicado será vender tus productos.

Un verdadero reto de gestión es la implantación de tecnología para dar a conocer tu marca. Pero no sólo eso, sino que convertir a digital tu empresa no quiere decir que uses computadoras en tu firma para facilitar la manera en la que trabajan, sino que usarás esta tecnología para gestionar lo mejor que puedas a tus empleados. 

Una estrategia de organización, es el medio con el que vamos a conseguir los objetivos previos que ya nos hayamos propuesto.

Las claves son implantar la tecnología en nuestra empresa figurativamente y debes saber que con una web no resuelves todo y este error es más frecuente de lo que podamos imaginar. 

De entrada debemos estar completamente conscientes de que el desarrollar un sitio web es el paso final al proceso de transformación digital. Y lo primero que tenemos que hacer es cumplir con el reto a la productividad, ya que esta es la verdadera transformación digital.

¿Cómo empezar?

Pregúntate, ¿cuál es tu cadena de valor? y ¿quiénes son tus competidores?

Al comprender cuál es tu cadena de valor (que es cambiante) y cuáles son tus competidores conforme esta cambie, (Un ejemplo, claro fue Blockbuster y ahora las distintas plataformas de streaming, como Netflix) lo que quiere decir, que debes saber en qué eres bueno y concentrarte en ello. Además de esto, recuerda que externalizar o no, determinados procesos, es una decisión muy importante. 

Un ejemplo real de lo que te hablo es la tecnología que ha desintermediado una parte de la cadena de valor de los editores de libros, por mencionar una industria. ¿Por qué? Porque ya no hace falta tanta imprenta ni tanta tienda de libros. Esto quiere decir que la tecnología afecta de forma positiva o negativa a tu cadena de valor y si en tu negocio hay una tecnología que te está dejando fuera del mercado, la decisión más importante es moverte y más rápido que el mercado. 

Sí, el cliente es primero

Detenerte a pensar si todo lo que harás aportará valor a tu empresa, es la primera cosa que debes resolver. Tener una web adaptada al móvil, una tienda online, presencia en las redes sociales, contar con una aplicación, no siempre aporta en conjunto a tu negocio.

En este punto, debes tener claro dónde está tu empresa y cuáles son sus objetivos de negocio, principalmente basados en qué están haciendo los competidores y sobre todo, buscar el hueco en el mercado en el que te mueves para poder lanzarse y tener un valor extra que te haga ser la diferencia. 

Ahora bien, si deseas digitalizarte ten en mente dos perspectivas: Una, hago una web y me posiciono como una marca y genero marca y me establezco como marca. Y dos, ya estoy establecido como marca y tengo un stock o no lo tengo o tengo un servicio que quiero digitalizarlo, por ejemplo, con un comercio electrónico. Y llegado el caso, con esa tienda online debes valorar si tienes competencia, si hay hueco, qué valor añadido le puedes dar a tus clientes y más. Porque lo principal es conocer, ¿qué quieres conseguir? ¿Has cuantificado y valorado quién es tu público objetivo? ¿Tienes competencia y qué hace?

Mejores procesos, más efectividad

Mejorar los procesos internos, como ya te lo había mencionado, debe ser tu objetivo principal. La eficiencia y la rentabilidad de la empresa, así como la imagen de cara al cliente. 

Sabido esto, si deseas digitalizar todo el proceso de ventas para crear nuevos canales, como tener un e-commerce, además de digitalizar al equipo comercial, debes digitalizar también los procesos internos de la organización. 

Un ERP o un CRM te ayudará en gran medida a conocer a los clientes, los pedidos, las ventas, luego de eso, viene todo lo demás, como comercio electrónico, blog corporativo y lo que gustes añadir al proceso. 

No te preguntes si es para ti 

Dar el salto a la brecha, muchas veces es como cuando creemos que una enfermedad grave no nos dará  a nosotros, lo mismo pasa con la tecnología y es que muchas veces creemos, ‘Mi negocio vende solo, esto no es para mí’. 

La realidad es que la tecnología tiene que ser parte del día a día de los directivos. Tener en cuenta que las herramientas que continuamente salen al mercado, cambian la productividad de una empresa de forma dramática y positivamente, así que no debemos satanizarla. Mantenernos informados, aunque no seamos especialistas, es la clave. En algún momento tuve un jefe que era el dueño de la empresa que sabía de todo y aprendido en Google, eso hacía la diferencia en su empresa. 

Hacia el horizonte

Es un hecho, nuestro pequeño negocio crecerá. Lo primero, que debes hacer es  un análisis estratégico. Revisa una y otra vez, qué oportunidades tiene tu empresa desde el punto de vista digital y luego cómo llegar a ellas. Eso es mucho más amplio que sólo vender por Internet. A lo que me refiero es a agregar contenidos digitales que generen tráfico para tu tienda física, por poner ejemplos, blogs, videos que muestren tus productos o fotografías que generen valor, entre muchas otras ideas.

Medir, medir, medir

Debes saber a dónde vas y si los objetivos que te trazaste no te dan los resultados deseados, 

Para conocer en dónde estás parado, debes conocer y saber los ratios digitales que hay que medir para ver cómo es la evolución digital del negocio, así como relacionar esa medida digital con la medida de la empresa. 

Tus tres vertientes a calificar, serán la notoriedad, beneficios y lealtad de cliente, todo siempre medible para tu beneficio. 

Por: Azenet Folch

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